Estamos en el año de 1993. Las Tortugas Ninja estaban en su cumbre y los fanáticos querían más material que nos puedan ofrecer. Juguetes, videojuegos, conciertos y hasta linternas eran parte de todo el repertorio. Luego de un gran éxito con la primera película y la reducción de violencia en la segunda (con la participación de Vanilla Ice en la secuencia de acción más importante) se tuvo la triste partida de Jim Henson, y el contrato con los animatrónicos no iban a seguir. Con menos presupuesto e intentando volverlo aún más “caricaturesco”, se lanzaría la tercera y última entrega de acción real para estos personajes.
Las Tortugas Ninja 3, conocido también con el título de “Tortugas en el Tiempo”, marca el inicio del fin de esta franquicia. Es verdad, las tortugas habían tenido de todo y tenía que reducir su popularidad tarde o temprano. La película intentaba ser más ligada a los dibujos animados, con efectos de sonido que la hacían más ridícula de lo normal. La llegada de unos animatronics de baja calidad y que ni en subasta las desean (eso es cierto, intentaron subastar un traje completo y nadie lo quiso) hizo que la calidad visual sea más preocupante de lo normal. Pero ¿qué tal estuvo este proyecto? ¿Un niño la podría disfrutar en la actualidad?
Recuerdo haberla visto en el cine con mis padres. Era bastante niño y todo lo que tenía que ver con la franquicia de las tortugas me fascinaba. La película era únicamente para un público infantil, así que los padres no se veían tan a gusto como en las primeras dos entregas. Se notaba que era dedicado para un público muy joven y la “inocencia” de los chistes, además de los efectos de sonido, podrían haber sido incómodos para los adolescentes y adultos. Supongo que debió sentir el público mayor una especie de “traición” por no dejar que haya una evolución adecuada con los personajes.

¿Las armas? ¡Sí! En esta ocasión se pudieron presenciar el uso de sus armas clásicas (a diferencia de la segunda entrega) pero su uso era poco o no era de manera correcta (no iban a estar rebanando personas por donde sea). Los chistes eran bastante ridículos, recuerdo, y en muchas ocasiones podíamos sentir que la trama, estaba algo desfazada a comparación de la típica historia de ninjas y del Clan del Pie (¿Qué paso allí? ¿Y Tatsu?).
Por cosa del destino, April O’Neal les obsequia una cantidad de “basura” a sus compañeros de cloacas y, en especial, una chatarra antigua en forma de faro/cetro para Splinter. El regalo era un artefacto que los hacía viajar en el tiempo, reemplazando a determinadas personas de diferente tiempo. Es así que, April y las tortugas viajan al Japón feudal y son reemplazados por samuráis en ropa interior. El regreso de Casey Jones se hace notar por hacer el rol de niñera para los samuráis en la era contemporánea. Es misión de las tortugas el rescatar a April y evitar que el villano (un inglés, claro está) cumpla sus viles planes de conquista.
Lamentablemente (o quizás “felizmente”) esta película no tuvo buenos resultados. Al haber “involucionado” en el avance de esta saga de largometrajes, las tortugas ninja tuvieron que dar un paso al costado a la gran pantalla. La llegada de series animadas más vinculadas a las historias serias y mejor acción, hicieron que la animación de nuestros héroes de las alcantarillas perdiera público y así finalizar (por un tiempo) la franquicia.

Cabe resaltar que al no poseer la calidad de las entregas anteriores nos deja como moraleja que toda película debe contener un buen apartado visual y una trama más desarrollada. Últimamente, las películas se rigen por los efectos especiales y no por el guion. Al poseer un equilibrio en ambos elementos, podemos volver a sentir el entretenimiento de películas que, aunque suenen ridículas, son satisfactorias. Si hubiera existido aceptación en esta película, se hubiera experimentado con una cuarta entrega que narraría una siguiente mutación en los personajes (hasta la quinta tortuga: Kirby), pero eso quedó en el pasado…

Co-Fundador y Redactor de Exorcine.
Licenciado en Comunicaciones, Magíster en Publicidad y Docente Investigador.





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