¿Algún Problema? Llamémoslo Tres Veces… Se cumplen los 35 años de ‘Beetlejuice’

marzo 29, 2023

Una película extraña en todo sentido. La historia confusa y con un final improvisado. Personajes bizarros y, en momentos, perturbadores. Unos actores formidables y un director bastante loco. Beetlejuice, luego de 35 años de su estreno, tiene mucho de qué hablar con respecto al arte y la comedia “fantasmagórica”.

Recordar momentos hilarantes realizados por Michael Keaton antes de ser Batman y una joven Winona Ryder con los trajes más estrafalarios, hacen de esta película un viaje entre lo paranormal y una visita al manicomio. También debo resaltar el simbolismo del purgatorio: una sala de espera donde todos los “clientes” esperan su sentencia y el destino que merecen.

La historia tan disparatada empieza con una pareja de casados que, por su mala suerte, terminan muriendo e intentan regresar a su vida habitual hasta que llegan los “vivos” a tomar su hogar. La desesperación hace que intenten llamar a un experto en el arte de asustar y, con tan solo llamarlo tres veces, haría sus sueños realidad. Beetlejuice era un personaje atrevido, un vagabundo estafador y desagradable en todos los sentidos (la razón por la que muchos fans de Batman no querían que Keaton interprete al cruzado enmascarado).

Tim Burton, el director “visionario”, tuvo mayor libertad en mostrar su arte retorcido. Inspirándose en las películas de expresionismo alemán, en especial del “Gabinete del Dr. Caligari” de Wiene, presentó un universo más allá de lo acostumbrado en el cine de los 80s. También debemos aclarar que, en esa época, se estaba experimentando todo tipo de género cinematográfico, así que Beetlejuice cayó como anillo al dedo.

Según lo que cuenta Burton, la película nunca tuvo un final concreto. El guion seguía escribiéndose mientras se estaban rodando las escenas. Se notaba todavía lo novato que era el director en ese entonces y, al llegar a las escenas finales, empezó el verdadero caos. Como se sabe, Beetlejuice ya está muerto, por lo que no era fácil sacarlo del mapa. Sin embargo, la alegoría del purgatorio fue esencial para el destino del personaje (la reducción de cráneos, etc.), mientras que el resto de protagonistas disfrutaban una canción que aún retumba en nuestras mentes mientras vemos a Winona Ryder flotando y bailando con un equipo de jugadores de football americano.

Los efectos especiales, sencillos en ese entonces, se han mantenido de manera sublime. Aún uno se puede estremecerse al ver cómo la pareja de casados deforman sus rostros para verse aterradores. El stopmotion siempre fue un recurso muy usado por el director que, al ser tan “material” ha envejecido de buena manera. No cabe duda del porque ganó un premio Oscar por maquillaje en 1989. Adicionalmente, los personajes «deformes» como la serpiente gigante en el clímax de la película, son atractivos que solemos ver en los trabajos de Burton de ese entonces. Nuevamente, como parte de la compañía de este mundo bizarro y expresionista, no podía faltar el trabajo minucioso de Danny Elfman en la musicalización. No olvidemos tampoco de la divertida escena de «baile» con la canción Banana Boat Song de Harry Belafonte. Momentos inolvidables y entretenidos completamente.

El resultado de Beetlejuice ha sido grande hasta entonces, desde la banda sonora oficial de la película, un videojuego para las consolas caseras y una serie animada que nos mostraban personajes que estaban en el más allá, llamándose el “No-Mundo”. A este paso, ¿podría considerarse una segunda parte? Lamentablemente son rumores que aún siguen presentes, pero Burton nunca se ha sentido cómodo con las «segundas partes». Pero, sin duda, Beetlejuice es una película algo improvisada, pero con un espíritu a atreverse a todo, sin miedo al éxito… ni a los fantasmas.

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