Al salir de la sala luego de apreciar la nueva película de Superman, debo admitir que me sentía con sentimientos encontrados, pues a pesar de no haber visto una mala película, no podía decir tampoco que lo que había visto fue bueno. Tuve un lapsus donde mi mente entró en conflicto sin saber cómo podía describir la última aventura del Hombre de Acero. Al cabo de unos días, recién pude llegar a una conclusión, y es que, si bien, puede considerarse un buen arranque, tal vez no sea el mismo parecer por parte de un sector del público.
Entiendo cuál fue la idea de James Gunn, quien además de ser el director del filme, también es el encargado de llevar a buen puerto el reinicio del Universo de DC Comics. Bueno, continuando con lo anterior, Gunn tuvo la osadía, y valentía de querer tomar distancia de lo visto en anteriores adaptaciones, empezando por el hecho de obviar la llegada de Kal-El a la Tierra luego que su planeta Kripton estallara, y en cambio, mostrar a un Superman, reconocido por la Tierra como su salvador, mientras que otros, lo ven como un invasor, sin saber si en algún momento usará su poder para adueñarse del planeta.
Por otro lado también, se muestra a un Superman (no Clark Kent) más humanizado, quien a pesar de todo, trata de encajar en el planeta y que no lo traten como un alienígena sino como uno de los suyos, algo un poco difícil debido a su poder, pero la ira de parte de un sector es tal, que luego de un oscuro secreto oculto en uno de los videos de sus padres, algo que deberán descubrir por su cuenta, lo tratan como “el héroe que no necesitaban”, pues al final puede dar la apariencia de ser uno de tantos políticos con discursos populares para ganarse a sus adeptos.

La historia de este nuevo Superman lo coloca tres años después de haber irrumpido en la Tierra, sin conocer cómo fue su primera incursión ni nada por el estilo, solo que llegó con la meta de hacer cumplir la justicia en la humanidad, algo inculcado tanto por sus padres Kriptonianos como los terrestres. En este escenario, también se hace presente una raza de superhéroes, mejor conocidos como los metahumanos, conformados por Linterna Verde, la Chica Halcón (interpretada por la peruana Isabela Merced) y Mr Terrific (el más interesante de los tres), quienes se autodenominan como la “Justice Gang”. Ellos habitan tanto la Tierra como Superman, aunque al parecer, no han tenido el placer de trabajar juntos de una manera seguida, y eso se deja notar en un momento dado, cuando Superman parece darse un descanso, y dejarle el trabajo a ellos ante la llegada de una criatura que lanza rayos desde su interior. Algo irónico realmente, pues si algo le pasara a Metropólis, todo no sería culpa de Superman en el fondo.
Este equipo, quienes viven dentro del Salón de la Justicia, están destinados a formar parte de la próxima Liga de la Justicia, algo que llegará sin duda en un momento dado, eso sí, si es que el malvado Lex Luthor no hace algo para impedir dicha reunión de superhéroes. El personaje de Luthor, interpretado por Nicholas Hoult, en realidad es un ser cuya maldad y sed de poder van creciendo como una bola de nieve, pues al principio, obviamente, sabemos quién es y sabemos lo que sucederá, sin embargo, ha sido una grata impresión el ver como su personalidad, despiadada y sarcástica, va cobrando fuerza en la pantalla a tal punto de despreciarlo y desearle lo peor, o al menos esa fue mi impresión. Un personaje que no se merece el mínimo respeto, a excepción de su equipo técnico de malhechores, cuya razón de ser es ver arder al mundo, y dejar de paso a Superman fuera del juego empleando ciertas armas que lo dejarán inutilizado, aunque como es predecible, él hará de todo para librarse de ellas.
Otro aspecto muy marcado de la cinta, es que, es un todo de Superman y no tanto de Clark Kent. El personaje se hace presente sólo unos minutos dentro de la primera hora, compartiendo claro escenas íntimas con su querida Lois Lane, o un momento con sus padres en Smallville, pero luego no hay más. Su desarrollo es muy corto para los que esperaban otra cosa de su parte. Por supuesto, la gracia del filme es ver a Superman en toda su plenitud, pero para los que crecimos viendo la cinta de 1978, seguida de las series tanto live action como animadas de los 90s, tenemos un gran cariño al personaje, quien en realidad, se hizo extrañar. No sé si en un momento dado su desarrollo será mejor, aunque si hay una segunda parte, como al parecer se dará, lo más importante será ver a Superman y su evolución, más que a Kent, pues por ahora, solo fue un objeto decorativo.

Cuando empezaron a llegar las diversas publicidades de la cinta, resaltó un personaje del que jamás se había tocado, al menos en las adaptaciones live-action, como es el caso de Krypto, el querido perro del superhéroe, quien rápidamente, se convirtió en el gran gancho que necesitaba el filme por si había alguna duda. Una movida muy inteligente de la producción al colocarlo, ya que iba a conectar de todas maneras no sólo con el público joven, sino con todos aquellos defensores de la vida animal, ya que por momentos el filme, nos muestra un mensaje animalista, al mismo estilo de PETA, al ver como Superman salva o interactúa con ciertos animales que se encuentra en su camino, ya sea porque corren algún peligro, o simplemente, por el hecho de colocarlo en diversas situaciones. James Gunn sabía lo que iba a generar su presencia y hay que reconocerle, pues cuando aparece, es inevitable no mostrar simpatía por el can.
Gunn tenía por seguro que seguir la misma línea de las anteriores películas, era como contar, una vez más, la misma historia, y es por tal que creó algo muy distinto, siendo testigos desde el minuto uno de la acción que iba a suceder, y que Superman también puede ser vulnerable ante los ataques de sus adversarios. Tal vez ver esto, entre otras situaciones no habituales dentro de una película de Superrman, es lo que puede desconcertar a cierto público, ya que, si van con la idea de ver algo parecido a ‘Superman’ de 1978, o el ‘Superman’ del 2013, y porque no poner en la ecuación, al ‘Superman’ del 2006, pues es mejor que vean hacia otro lado, ya que aquí la trama va tomando vida propia y algunos no estarán preparados para lo que verán. Se los digo por experiencia.
Este nuevo Superman, interpretado por David Corenswet, no me ha llegado a convencer del todo, aunque eso sí, posee un gran carisma en pantalla. Compararlo con otros, como Christopher Reeve por ejemplo, para muchos la verdadera, y única imagen de Superman, sería minimizarlo, ya que aquí es otra historia la que se cuenta, hay otras situaciones que se dan, y claro, no tienen para nada el mismo estilo. Esto va por otra dirección y hay que aceptarlo una vez la vean y lleguen, más o menos, a la hora de proyección. Cuando la vean, lo entenderán.

Dicho todo esto, Superman es un buen (no el mejor) punto de partida para lo que será este nuevo intento del Universo Cinematográfico de DC Comics. No hubiera sido justo mostrar todas las cartas sobre la mesa, y eso seguro es lo que algunos no entenderán, ya que saldrán con algunas preguntas en la mente, pero tal vez, esas respuestas las veamos en una próxima continuación.
Por ahora solo disfrutemos de este nuevo Superman, con carisma y algún que otro defecto en ciertas escenas que de seguro pondrán alguna expresión de extrañeza como diciendo “¿va en serio lo que estoy viendo?”, pero que, al fin y al cabo, es la visión de James Gunn de desprenderse del común denominador que hemos visto en otras cintas de superhéroes, tanto de DC Comics como de la misma Marvel. Habrá que esperar a ver que nos presenta en una segunda película, y así poder tener un panorama más claro.
Calificación: 3.6 de 5

Co-Fundador y Director de Exorcine. Profesional en Ciencias de la Comunicación. Redactor y Editor de Videos. Fanático del Cine de Terror





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