Este año se cumple el 30° aniversario del estreno de la gran saga de terror de Scream, y como regalo, ya se encuentra entre nosotros Scream 7, cinta que trae de regreso a Neve Campbell luego de su negativa de participar en ‘Scream 6’ del 2023 por temas contractuales. Ahora, con ella al frente, todo parecía estar destinado a regresar a las raíces de la franquicia, sin embargo, luego de verla, tengo que admitir que las cosas no han salido como se esperaba, pues esta entrega está muy por debajo de lo que se espera de un título de esta envergadura.
Quiero ser lo bastante honesto al respecto. ‘Scream’ es una de mis cintas favoritas de terror, y claro, con sus respectivas secuelas que le siguieron, pues se estrenaron justo en mi época de adolescente, así que es una saga que la he visto crecer, transformarse y madurar, hasta llegar al punto que, cuando se deba el anuncio de una nueva película, era de alegría total, pues el fandom alrededor es muy fuerte.
Esta entrega en particular, y eso cualquiera lo puede notar, posee una fuerte campaña publicitaria detrás, ya que la producción, como es el deseo de todos, espera que le vaya bien en taquilla, pensando en los frutos que pueda generar, y por lo que ya se sabe, ha conseguido romper algunos records dentro del género del terror. Pero, dicha campaña tiene un por qué, al menos para mí, pues todo esto ha sido generado por lo que sucedió con la actriz Melissa Barrera y su “abrupto” despido, solo por su opinión sobre un delicado problema.

Una vez sabido que la actriz no iba a participar, debido a su postura por la guerra en Medio Oriente, muchos fans de Barrera, amenazaron con boicotear la cinta, a tal punto de hacer una campaña negativa hacia ella, ya que ella empezaba a ser el nuevo rostro de la saga, al igual que Jenna Ortega, quien daba vida a su hermana en la historia, y que, “por problemas de horario”, terminó también declinando en participar. Con este escenario, el cual trastocó todos los planes, ¿Cuál iba a ser entonces la nueva historia?
La única solución (no había de otra), era la de traer de regreso a Campbell como “Sidney Prescott”, la gran heroína del cine de terror, quien a este punto puede vérsele ya como una Rambo o John McClane, pues haga lo que haga el Ghostface de turno, no podrá acabar con ella. Apelar a la nostalgia, es un truco que viene dando buenos frutos no solo en el cine sino también en la televisión, y Scream 7 tiene mucho de eso, y en este caso, lo ejecuta más de fuerza que de ganas, porque al parecer, no tenía otra salida a estas alturas. “Traer de vuelta”, por ejemplo, a Stu Macher o recrear, alguna escena vista en otras entregas, son parte de este juego, los cuales, algunos, lo verán bien, mientras que otros, como algo falto de ideas. Yo soy partidario de lo último.
La dupla de directores compuesta por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, quienes le habían dado un nuevo brillo a la saga con las entregas 5 y 6, desde un principio mencionaron que no iban a repetir el plato, pero, iban a ocupar puestos en producción y guión. Sin embargo, una vez conocido todo lo que se sabe, también prefirieron dejar de lado todo, e irse con su idea, de la que se dice, “iba a ser brutal”. Sucedido esto, Paramount no tuvo otra alternativa que traer de regreso a Kevin Williamson, el creador de la saga, y guionista de la primera, segunda y cuarta entrega, pero no solo para armar el nuevo guión, sino que también para ponerse detrás de las cámaras.

Este entonces, es el segundo proyecto como director de Williamson, desde 1999, cuando nos entregó esa joyita de culto titulada ‘Teaching Mrs Tingle’, la cual se las recomiendo, pero que en este caso, le quedó un poco grande la misión, ya que un título gigante como es este, se necesitaba de alguien que sepa bien como generar terror y tensión, es decir conocer el terreno. Williamson no es ni por asomo Wes Craven ni Bettinelli Olpin & Gillett, y aunque trate de imitarlos, no podrá conseguirlo. Hay muchos kilómetros entre ellos. Lo que si posee Williamson es una buena pluma, algo que aquí, hay que decirlo, no se refleja tampoco, pues el filme posee inconsistencias en su armado.
Quiero pensar que la historia que tenemos en frente, no estuvo bien pulida, o mejor dicho, no tuvo mil revisiones antes de ser aceptada, y valgan verdades, pero ya es la séptima entrega y tratar de ser muy originales a este punto, cuesta y mucho. A estas alturas, muchos de nosotros ya sabemos cómo se construye una película de Scream, con su inicio clásico de un Ghostface atacando a su víctima, para luego pasar a conocer a los jóvenes de turno, los cuales caerán uno a uno, hasta que llegamos al encuentro final donde se nos revela su identidad, y, seguidamente, su muerte por parte de Sidney, o como fue en las dos últimas entregas, por Samantha.
Podemos decir que una parte original, fue la de mostrar a la familia de Sidney, alejada de Woodsboro, y viviendo en un pequeño pueblo, donde cría a su hija adolescente llamada “Tatum”, en un claro homenaje al personaje que dio vida Rose McGowan. Tatum desea tener una vida normal, sobre todo la de compartir momentos con su novio, pero Sidney, debido a sus trágicas experiencia pasadas, desconfía de él, y trata de sobreproteger a su primogénita de no repetir, ni vivir lo que ella ha pasado. En este escenario surge algo raro y extraño, pues Tatum, ignora ciertas cosas del pasado de su madre, a pesar de ser muy conocida, ya que solo la conoce, al parecer, por las películas de Stab, las cuales están basadas en los crímenes que vivió. Como que no queda muy claro ese punto.

Aquí, como debe ser, también se hace presente un nuevo grupo de jóvenes que están destinados, algunos de ellos, a caer en las manos de Ghostface, pero debo decir, que el espectador no logra empatizar mucho con ninguno de ellos, pues las reglas dictan que uno de ellos es el asesino, y no se ha trabajado bien ese punto de tomar confianza con el público. Se puede deducir, en este caso, que su presencia es, por no decir otra cosa, conmemorativa, lo que es una clara muestra de la debilidad del guión.
Otro rostro conocido que se hace presente, es el de Courteney Cox, una vez más como “Gale Weathers”, quien luego de una muy buena introducción, con el paso de los minutos, su rol se vuelve un tanto intrascendente. Por otro lado, ella no llegará sola, ya que lo hace junto con los hermanos Mindy y Chad Meeks, quienes ahora trabajan para ella en su programa, y tampoco son muy bien aprovechados. Esta dupla de hermanos, son los únicos “sobrevivientes” de la quinta y sexta entrega, ya que, como se mencionó, ni Barrera ni Ortega como Sam y Tara respectivamente, no están presentes. La parte negativa de esto, es que no se las nombra para nada. No se sabe que sucedió con ellas, como si nunca hubieran existido, que tal vez, es la idea de Paramount luego de lo sucedido. No comparto su accionar, pero lo entiendo, aunque no podrán sacarnos nunca de la cabeza, que ellas eran las que iban a liderar la nueva generación de Scream.
De esta manera, se puede deducir que Scream 7, solo llegó para, obtener más ganancias, y darle al público más asesinatos por parte de Ghostface. Debo agregar, que aquí se puede ver, posiblemente, el asesinato más cruel que se haya visto a lo largo de la saga, la cual tampoco es original, pues está basado en un recordado slasher de la década de las 80s, sin embargo, debo admitir que fue muy sorpresivo y “agradable” de ver. Sabenlo que quiero decir en el fondo.
Finalmente, es un filme hecho para el fandom y con vacíos argumentales, y todo hace indicar, que el guión parece que hubiera sido hecho sobre la marcha, porque ese es su gran punto débil. No diría, aún, que debamos dejar en paz, a Ghostface, pero si es que tenemos, en el futuro cercano o mediano, una nueva entrega, sean conscientes del trabajo que tienen entre manos. Scream no es una simple película de terror, es ya una leyenda dentro del género, que se ha ganado su buen lugar a pulso. No merece que se le trate mal.
Calificación: 2.7 de 5


Co-Fundador y Director de Exorcine. Profesional en Ciencias de la Comunicación. Redactor y Editor de Videos. Fanático del Cine de Terror





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