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‘Nosferatu’: Un Auténtico Cuento Gótico de Terror

enero 6, 2025

A estas alturas, seguramente, o, definitivamente, la novela de Drácula, debe ser la historia que más adaptaciones ha tenido en la historia del cine. Nacido de la pluma del mítico Bram Stoker, hemos visto muchas versiones, y variantes del personaje, desde películas basadas, estrictamente en el libro, como otras que solo tocaron lo esencial, o mejor dicho, lo obvio, para crear lo suyo. A esto hay que añadirle que el vampiro ha sido interpretado por varios actores, desde Bela Lugosi, pasando por Christopher Lee, Frank Langella o Gary Oldman, por mencionar los más reconocidos.

El caso de una historia como la de Nosferatu, merece un párrafo aparte. La primera versión filmada hace un poco más de un siglo por F.W. Murnau, quiso ser fiel al libro, pero por temas de derechos de autor, debió cambiar el nombre Drácula, por ejemplo, por el de Orlok, o, la locación, de Inglaterra a Alemania. El resultado, con el paso del tiempo, la han colocado como una de las obras de terror más apreciadas de la historia del cine, y fiel representante del expresionismo alemán, que ha servido de inspiración a varios realizadores en el futuro. Sin embargo, la discusión aquí, es que no es vista como una versión fidedigna de Drácula, sino una versión libre, de buena factura por cierto, del famoso conde de Transylvania.

Es tal el caso, que tuvimos que esperar un poco más de cincuenta años para tener una nueva versión, por parte de Werner Herzog e interpretada por Klaus Kinski, obteniendo también, un gran reconocimiento, y hoy cuarenta y cinco años más tarde, la fantástica y tétrica historia del Conde Orlok, vuelve a la vida, esta vez de la mano de Robert Eggers, quien desde ya, se puede decir que estamos ante uno de los grandes talentos del cine en la actualidad en lo que a dirección se refiere, luego de obras consagradas como ‘La Bruja’ o ‘El Faro’.

Nosferatu está de regreso, con el gran peso a cuestas de lo que significa este gran título, ya que no es algo para tomarlo a la ligera, sino que enfrente nos encontramos, con una cinta que posee, una historia rica dentro del cine, además que sus versiones anteriores estuvieron a la altura de lo que se esperaba. Esta nueva versión, del siglo 21, llega con toda la experiencia y tecnología que nos brindan los tiempos modernos, donde se nota un gran trabajo, mostrando los diversos acabados, ya sea en cuanto a vestuario o fotografía, sin embargo, si bien su historia puede seducir a cualquiera, por varios pasajes, da la sensación que estamos ante una película que ya hemos visto, no una, sino varias veces.

La historia digna de un filme de Drácula, propiamente dicha, nos presenta a un joven llamado Thomas Hutter, quien desea, a toda costa, convertirse en un gran agente inmobiliario y es por tal que deberá emprender un viaje hacia los Cárpatos para reunirse con el Conde Orlok, ya que desea establecerse en una antigua mansión situada justo en su ciudad, Wisborg, Alemania. Una vez en el castillo del Conde, hacen el trato de la transferencia del inmueble, sin embargo, Thomas se siente muy incómodo con la presencia de Orlok, y decide no permanecer más en el lugar, algo que al Conde no le agrada para nada, ya que le pide que permanezca un tiempo más. No obstante, en Wisborg, la esposa de Thomas, Ellen, tiene unos sueños extraños y misteriosos, donde se le ve hablando con una extraña figura, que al parecer es la del Conde Orlok. Al parecer, ambos poseen una extraña conexión, que es en el fondo, lo que despierta el deseo del Conde de establecerse junto con su “amada” Ellen.

Se nota mucho el deseo de Eggers de volver incomoda a la audiencia, lográndolo desde un principio, puesto que uno de los grandes ganchos de la campaña de marketing del filme, fue la de no mostrar. para nada, el aspecto del vampiro, muy bien representado por Bill Skarsgard, quien tuvo que sacrificar mucho, especialmente, en la voz, al hacerla grave y gruesa, producto de haber practicado al lado de un cantante de ópera. Lo segundo que se puede notar, es la gran presencia de la actriz Lily-Rose Depp, personaje que maneja todos los hilos del filme, ya que desde el minuto uno, nos conectamos con ella y sentimos lo que vive, sus alegrías, sus penas, sus sueños, su ansiedad, sus miedos, entre otros, lo que la hace bastante interesante en la concepción de la historia. Pero, por momentos, su actuación parece algo sobreactuada, especialmente, cuando sus sueños la gobiernan y parece ser poseída por un espíritu maligno, al fiel estilo de ‘El Exorcista’.

El resto de actores lo completan Nicholas Hoult, quien está muy correcto como “Thomas Hutter”, aunque por momentos, desespera esa aura de ser muy sumiso, tanto por su jefe de trabajo como por su amada Ellen. Willem Dafoe como el “Profesor Von Franz”, obviamente, el Van Helsing de turno, una especie de doctor que busca recuperar su honra, y su nombre a como dé lugar y ve este caso como la oportunidad perfecta para regresar a lo más alto. Hay momentos en los que se aprecia, que el filme pasa de ser una película a una obra de teatro y viceversa. Eggers manejó bien esas transiciones para que se notara, mínimamente, ese gran truco. Como si se tratara de una “ópera gótica de terror”

La fotografía del filme es muy rica, algo parecida a lo que nos mostró Tim Burton con ‘La Leyenda del Jinete sin Cabeza’, pero Eggers no desea hacer una copia de esta, sino que la toma como referencia para hacer de Wisborg, el pueblo más lúgubre, gótico, angustiante, y con una gran carga de negatividad que hayamos visto. Es un lugar, que, a simple vista, no se lo recomendaríamos a nadie, más aún si muy pronto tendrá la llegada del malvado Conde Orlok, quien se arrastrará por las calles, trayendo consigo el caso, la muerte y la desesperanza, como si de una gran peste se tratara.

La historia toma mucho de otras versiones de Drácula, como puede ser la original de 1931, pero sin duda, se asemeja más a la realizada por Francis Ford Coppola en 1992. Es por tal, que, si uno ve a este nuevo Nosferatu, no nos podamos despegar mucho de la versión de Coppola, ya que cada plano, o los personajes que veamos, aun así, los nombres sean otros, son muy similares en su accionar. Eggers peca en no darnos algo original, esa escena bien trabajada de la que uno, sencillamente, no pueda sacarse de la cabeza. Tal vez podríamos decir que dicha escena podría ser la de la escena final de la cinta, pero eso mejor se lo dejamos al gusto del público.

Nosferatu, para nada, es una mala película. Mantiene a la audiencia expectante de lo que pueda suceder, sobre todo, con algunos momentos muy sobresalientes cortes en edición, donde el vampiro se nos muestra amenazante, o en el caso de la propia Elle con sus convulsiones entre otros. Sin embargo, al menos en mi caso, me voy con la sensación que se pudo lograr hacer más con este proyecto. Volverlo un gran sello dentro de la filmografía de Eggers. El tiempo juzgará dicha decisión.

El filme sirve como una gran oportunidad de mostrar este título a las nuevas generaciones, ya que no hay varias versiones de esta historia, y ese objetivo, sí que se ha cumplido. Es más que seguro, que la próxima versión de Nosferatu llegará dentro de varias décadas, pero no creo que cambie mucho con lo visto en esta. Drácula existe desde hace tiempo y seguirán saliendo más películas sobre él durante ese lapso. Ese será su gran talón de Aquiles.

Calificación: 3.7 de 5

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