El Veredicto…‘El Corazón de la Luna’ (2022)

noviembre 4, 2022

El ser humano nace con muchas cosas en su ser que las va aplicando en su vida conforme vaya creciendo y adquiriendo las experiencias. Algunos, por no decir muchos, pueden ver ciertos actos como positivos o negativos, depende la perspectiva que uno le dé o la educación que uno tenga al respecto. Vamos creciendo y adoptando ciertos actos que llegan a formarlo a uno como persona, y es que una vez inmersos en el mundo las usamos ya sea como un motor de defensa, conseguir ciertos beneficios, o simplemente, porque nos da la gana de hacerlo y listo.

Uno de estos actos que solemos utilizar, tal vez con frecuencia, sea la indiferencia. Indiferencia por aquellas personas que se quieren unir a cierto grupo de amigos, pero por no ser “compatibles” se les niega y se les aparta. Indiferencia por aquel trabajador que posee un puesto menor al que tenemos y por ende, muchos “abusan” de su condición, o simplemente, indiferencia por aquella persona inferior a la de alguien que ha conseguido ser una persona de “bien”, que posee una buena posición económica, un gran trabajo, y que se jacta de ello para minimizar al que no posee ningún privilegio, y lo ve como un lastre dentro de su “mundo”, o simplemente, dentro de la sociedad.

Este último concepto se ha visto muy bien reforzado en la nueva cinta peruana El Corazón de la Luna, al ver a una mujer pobre, sin esperanzas por la vida que sólo sufrir y vivir el día a día en una ciudad, o sociedad, que no la toma en cuenta, que la ve como alguien invisible, o poco le importa su presencia en la vida, pues muchas veces, nos hacemos de la vista gorda ignorándolos y dándoles la espalda, la cual debe llevar un gran peso de sufrimiento y, tal vez, ganas de salir adelante, ante la gran indiferencia de aquellos que si lo tienen “todo”.

La historia presenta a M (una notable Haydeé Cáceres), una mujer pobre que vive el día a día cargando un pesado costal de papas, que puede ser también el reflejo de una vida llena de sufrimientos, y llevarlo al puesto correspondiente dentro de un mercado. Ella pasa todos los días, mientras toma su desayuno, viendo un programa de televisión, acerca de un robot mecánico que salva al mundo de horribles criaturas que quieren dominar al planeta, y ella comparte sus aventuras como si fuera una protagonista más. Este es el único momento de su vida donde se siente realmente feliz. Sin embargo, un día desea compartir su vida junto con una hormiga, la cual empezará a cuidar. Pero, en medio de todo esto, sus ganas de vivir se hacen cada vez menos notorias, por lo que ella decide que este héroe metálico de la televisión, la “acompañe”, en su vida, dándole aquella fuerza que ella no posee, aunque tal vez, ya sea un poco tarde para ello.

El filme, obra del gran director Aldo Salvini, decidió entregarnos una historia como el cine normalmente no nos ofrece, es decir sin diálogos, y sólo queda ver y comprender la historia mediante gestos, ademanes, y mirar en “silencio” una ciudad de Lima muy distinta a la que estamos acostumbrados, pues cada uno de nosotros tiene distintas formas de verla, para lo cual Salvini logra darnos su visión y lo que representa para él, y al verlo reflejado, pues nos hace sentir mal. Al menos a mí, ya no como limeño, sino como ciudadano, me hizo ver que no somos esa “sociedad” de la que tanto nos jactamos ser, y creo, sin ánimo de equivocarme, puede suceder en cualquier parte del mundo.

M ha sufrido varias cosas en su vida. Es una persona solitaria, que ha perdido a un ser querido, pues se le ve ir al cementerio seguido a colocarle flores. No tiene un rumbo fijo más que sólo vivir el día a día como sea, pues no posee ningún objetivo, solamente la muerte como posibilidad, la cual le reclamará en el momento adecuado. Sin embargo, aquel héroe salido de la televisión, una imagen basada claramente en las series japonesas de mecas como ‘Ultraman’, ‘Jiban’ entre otros, es el fiel reflejo de entrar a un mundo “mágico” y de “fantasía”, aquel que tanto soñó alguna vez pero que el destino se lo arrebató de una manera trágica, de la cual, según lo apreciado, nunca supo darle la vuelta y sólo le quedó caer en el sufrimiento y la soledad.

El trabajo visual es muy bueno, emulando muchas veces a los escenarios vistos en filmes como ‘Blade Runner’ o ‘Ghost in the Shell’, al ver una Lima distinta, llena de luces de neón, reflejando lugares distópicos, que pueden darnos la apariencia de vivir en el futuro, pero es todo lo contrario, pues la época es la actual, y el resultado, ha sido estupendo. Dicho trabajo lo llevó a cabo la directora de fotografía, Micaela Cajahuaringa. Mientras tanto, cada vez que veíamos una escena sin voz, este reflejaba un momento distinto en la trama y por ende, para que no vaya “solo”, se le agregó melodías distintas para cada uno de sus actos, los cuales fueron llevados a cabo magistralmente por la compositora Karin Zielinski.

El Corazón de la Luna no es una película para todo público, pues aquí la mente y la experiencia de las personas entra en juego al entrar a un mundo del que tal vez no nos habíamos percatado, pero que lo vivimos a diario. Sólo ver en imágenes lo indiferente que somos, nos hace sentir que somos parte de una sociedad que vive su vida y nada más. Claro está, y lo entiendo a la perfección, que cada uno se forja como debe ser para salir adelante, ya que ese es el objetivo de la vida, o eso nos han inculcado, convertirse en un buen profesional para luego obtener recompensas al respecto, como una buena casa, un auto, formar una familia (o no), irse de viaje, entre tantas otras actividades. Por otro lado, existe aquel ser que vive sin un rumbo fijo, más que sólo sobrevivir en un mundo que parece haberle dado la espalda en todo, pues muchos piensan que existen para pasar penurias y lástima y que los vean como parias de la sociedad, pues a muchos, no les importan si viven o mueren algún día, ya que no es de su incumbencia, puesto que no logran aportar nada en la vida de los demás.

¿Será que algún día el mundo podrá cambiar esos actos? Eso sólo depende exclusivamente de nosotros, más aún de aquel que haga la diferencia. Lo malo es que nadie se atreve a dar ese paso, y me incluyo.

Una última mención. Esta película se encuentra como precandidata para el Oscar del 2023 en el apartado de mejor película extranjera. Esperemos que llegue el momento de decir ¡somos candidatos!, porque historias y películas como esta, son las que deben verse más en nuestro cine si es que queremos llegar a lo más alto. ¿Será este ese gran paso? Sólo el tiempo lo dirá.

Calificación: 3.7 de 5

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