Han pasado doce años del estreno de la primera entrega de El Conjuro, un filme que llegó, al menos a nuestro país, sin una gran promoción, simplemente fue, «una cinta más de terror». Sin embargo, tanto a propios y extraños, les sorprendió el resultado, tanto de crítica, pero sobre todo de taquilla, recaudando un total de 320 millones de dólares de solo 20 millones de presupuesto, colocándola como una película de horror «revolucionaria», tocando un tema, que no era para nada ajeno dentro del género, pues para los conocedores, el ejemplo más cercano era la saga de ‘Amityville’.
Debido a este resultado, el título se convirtió en una lucrativa franquicia, compuesta por dos secuelas, derivando también en el conocido Universo de El Conjuro, integrado por las tres películas de ‘Annabelle’, dos de ‘La Monja’ y una de ‘La Llorona’, llegando hoy la cuarta entrega de El Conjuro como tal, con el título El Conjuro 4: Últimos Ritos, la que es además, el cierre de esta saga, más no de la franquicia, ya que el universo seguirá entregando diversos spinoff con el paso de los años.
Desde que se hizo su anuncio, muchos fanáticos del título, han esperado, pacientemente, ver el último caso entre manos de nuestros demonólogos favoritos, Ed y Lorraine Warren, quienes se han convertido en una de las parejas, y temo no exagerar, más queridas dentro del cine, ya que, desde su primera aparición, ha existido una gran simpatía con el público. Algunos incluso, han crecido junto con ellos, y es tanta la afinidad, que, tranquilamente, es como si, en realidad, hubiéramos interactuado con ellos en cada una de sus historias, sintiéndonos parte de una misma familia. Pero como todo en la vida, todo tiene su final, y esta cuarta parte lo es, en lo que respecta a nuestra relación con la pareja.

En esta oportunidad, se explorará el caso de familia Smurl, ubicada en el año de 1986, quienes afirman que son acechados por un espíritu malévolo, convirtiendo sus vidas en una completa pesadilla. El escenario que viven los Warren, es el de una completa paz, ya que se han «retirado» de la actividad, sobre todo, debido a los problemas de salud que posee Ed. En el medio se encuentra, además, su relación con su hija Judy, ahora ya de 22 años, quien vive una gran historia de amor junto con su novio Tony. Sin embargo, los Warren deciden involucrarse en el caso, no tanto por salvaguardar la vida de los Smurl, aunque suene mal decirlo, sino el de su propia hija, quien al parecer, empieza a sentirse atraída por lo que les sucede, pero la verdadera razón va mucho más allá de lo que uno pueda suponer, pues se trataría de algo mucho más oscuro y espeluznante.
A este punto, ya con una cuarta película, y luego de lo que nos ha ofrecido esta saga, surge una clara pregunta, ¿cuál es la novedad que nos puede presentar este filme? ¿Cuál será su diferencia con el resto? Si quitamos el gran cariño que le tenemos al título, el resultado sigue siendo el mismo: una numerosa familia es acechada por un malévolo espíritu, hasta que llegan los Warren, hacen su ritual y terminan expulsándolo del lugar. En resumidas cuentas, de esto se trata esta franquicia, y que creen, lo mismo sucede aquí.
Con lo mencionado, no estoy para nada matando la película, pues, históricamente hablando, la gran mayoría de cintas, tienen un armado similar. A lo que iba con esto, era el de conocer la manera como el equipo de producción iba a «disimularlo» para darnos una historia, o mejor dicho, un cierre digno de esta saga de terror, especialmente, luego de lo visto con la irregular tercera parte, que desde ya les digo, que está por debajo de esta. Personalmente, esperaba ver una cinta, un poco más oscura que las anteriores, junto con una buena fábrica de sustos, y mostrando una imagen que quede marcada para siempre de los Warren. Si bien, todo esto se ha trabajado, pero no como me lo hubiera imaginado, pues me esperaba ver algo más allá de lo ofrecido. Arriesgar un poco las cosas, hubiera cumplido con una gran parte de la cuota.
El trabajo ahora, en gran medida, fue el de ver a los Warren, viviendo una tranquila vida familiar, como cualquier mortal por así decirlo. Disfrutando cada momento que les ofrece la vida, y compartiendo aquellos instantes, que por su trabajo, no pudieron cumplir con su hija. Pueda ser que este aspecto no sea del agrado de cierta parte del público, ya que aquí lo que lo que se pide es terror, pues la cinta posee una división muy marcada. Un poco más de la primera hora, se nota como un todo de los Warren, y luego ya entramos al terreno de los Smurl, el cual se siente algo apresurado y no tan elaborado. Esto era a lo que me refería con «arriesgar las cosas».

Y, como es un cierre, no era de extrañar, que veamos algunos rostros del ayer incluidos, como ha sido el caso del regreso de «Brad Hamilton», el policía que acompañó a los Warren en la primera película, o el ayudante de la pareja, «Drew». También podemos mencionar al «Padre Gordon», o algún que otro rostro visto en las diversas películas, que estoy seguro, dejará una gran sonrisa en la audiencia.
Si bien James Wan está de regreso como productor, a mi parecer debió apostar por un nuevo director en vez de Michael Chaves, quien en realidad, puede que sea uno de sus mejores amigos, pero aún no ha dado la tecla con alguna de sus anteriores películas, especialmente con ‘La Maldición de la Llorona’ o ‘La Monja 2’. Admito que esta entrega de El Conjuro, debe ser lo mejor que tenga dentro de su hoja de vida, pero, lo siento mucho, no es James Wan, y es que se nota ciertos frenos en algunas secuencias. Wan posee mayor libertad en hacer las cosas, como lo demostró en ‘Saw’ o ‘La Noche del Demonio’, pero Chaves va a lo seguro, y si sigue ese camino, nunca logrará despegar ni llegar a su verdadero objetivo.
Lo mejor de las entregas de El Conjuro, y por lejos, siempre han sido Patrick Wilson y Vera Farmiga como «Ed y Lorraine Warren» respectivamente, y en esta ocasión, tampoco han sido la excepción. Verlos en pantalla, irradiando una gran química, como si se tratara de una verdadera pareja, es lo que hace ver a El Conjuro, por momentos, como si no se tratara de una película de terror sino como un filme de corte familiar. Lo vimos en la primera película con los Perron mientras compartían momentos en el desayuno, o con los Hodgson, cuando Ed empieza a tocar la guitarra enfrente de la familia entonando una canción de Elvis. Siempre la familia fue el tema principal, a pesar del horror que existía, pero la unión, el amor y el cariño que brindaban, era la fuerza que necesitaban para derrotar al mal que tenían en frente.

Como bien mencioné, este es el último capítulo de los Warren dentro de la saga, y en realidad se sintió así, especialmente por lo que se vio en el final, sin embargo, la presencia de Judy, y algunas de sus acciones, podrían trastocar ciertos planes de la productora. Quiero creer que hasta aquí llegó esta agradable aventura de terror y haber sido partícipe de los diversos casos de los Warren, disfrutando, a pesar de las circunstancias, cada momento de terror vivido. Sin embargo, Hollywood, como siempre, tiene la última palabra.
Fue muy agradable haber estado presente en este «último baile» de El Conjuro, el cual no finaliza aquí, pues el universo seguirá vivo con sus spinoff, pero debo admitir que los zapatos de Ed y Lorraine Warren, serán muy difíciles de llenar. Es el fin de una era, y así lo quiero sentir.
Calificación: 3.1 de 5

Co-Fundador y Director de Exorcine. Profesional en Ciencias de la Comunicación. Redactor y Editor de Videos. Fanático del Cine de Terror





0 comentarios