Me considero un partidario del riesgo, claro, cuando la ocasión lo amerita, pues siempre he recalcado este aspecto en ciertos títulos, cuando he mencionado frases como “si se hubieran arriesgado un poco más, el proyecto hubiera resultado mejor”, o algo por el estilo. Hay veces, que algún sector del público, se acostumbra a ver siempre, o casi siempre, el mismo tema, cuando se trata de una película, sobre todo si es una de sus preferidas, pues considera que, si se sale de esa línea, el producto ya no es el mismo, o están realizando una especie de sacrilegio al respecto.
En el caso, como es ahora de la nueva entrega de la legendaria saga de acción y ciencia ficción del Depredador, que lleva por título Depredador: Tierras Salvajes (Predator: Badlands), la trama no se desarrolla en la Tierra, todo lo contrario, lo hace en un peligroso planeta donde un joven Yautja (la raza del Depredador), debe probar que es digno de ser un letal cazador como lo dicta su propia familia u otros grandes miembros de su raza. La idea que se tuvo, es la de mostrar como los Depredadores deben pasar una feroz prueba para ser respetados entre los suyos, sin embargo, este plan, con el paso de los minutos, va quedándose a medias.
En principio, la historia nos presenta a Dek, un joven Yautja, quien se dirige hacia el más peligroso de los planetas, llamado Genna, donde, prácticamente todo, es un verdadero peligro latente, ya sea por aire, mar o tierra. Dek decide ir a este lugar, para probarle a su padre que no es la “oveja negra” de la familia y ganarse su respeto de una vez por todas. A su llegada al planeta, se encuentra con una androide, o mejor dicho, la mitad de ella, llamada Thia, quien decide ayudarlo a encontrar a la presa que debe cazar, que no es otra que la gran bestia conocida como Kalisk. A pesar de sus diferencias, ambos, además de la inclusión de una singular criatura del planeta que se les une a causa, tratarán de hacer de todo por sobrevivir, ya que el Kalisk, no es el único peligro al que deban enfrentarse.

La saga del Depredador es una de mis favoritas. La veo desde que me acuerdo, y suelo recibirla de la mejor manera posible cada vez que se anuncia una nueva entrega. Luego, si el resultado es positivo o negativo, ya es otro tema, pues para mí, siempre es algo bueno recibir una nueva aventura de nuestro “querido” cazador extraterrestre. El director Dan Trachtenberg, quien al parecer, se ha convertido en una especie de “dueño” de la franquicia, con la presentación de esta película, y ya son tres en su haber, debo decir que la coloco al final de la lista, y eso no quiere decir que sea una mala propuesta, sino que existen ciertos elementos que no han sido bien elaborados como para ponerla en un puesto más alto.
Aplaudí en su momento, la incursión de Naru, como la heroína dentro de ‘Depredador: La Presa’, ubicándola además en el siglo XVIII, como para darnos cuenta que la criatura no llegó por primera vez a nuestro mundo en la cinta original de 1987, ni que Arnold Schwarzenegger fue su más grande enemigo en la Tierra. Todo esto, por supuesto se reforzó en ‘Depredador: Cazador de Asesinos’, la cinta animada de la saga, donde vimos diversos tiempos de la historia, donde el Depredador estuvo presente, como en la época de los Vikingos, o durante la II Guerra Mundial. Por supuesto, si nos vamos más allá, recordemos que también en ‘Alien vs Depredador’, se los citaba como dioses dentro de algunas culturas antiguas, ya que ellos les habían enseñado a construir sus civilizaciones entre otros factores.
Regresando al tema del filme, me sorprendió mucho la construcción del Depredador, con una figura, totalmente opuesta a lo que se le veía en otras versiones. Si bien se muestra amenazante, se puede ver que también es un ser que no todo lo ve peleas o violencia, sino que también puede ser alguien sociable, amable, y claro, leal, pues los Yautja poseen un código de honor, irrompible, especialmente, cuando se asocian con alguien con el fin de conseguir un bien común, en este caso, obtener la cabeza del Kalisk como trofeo para ser considerado un verdadero Depredador.

Justamente esto, es lo que me desubicó un poco, y con ello no digo que esté mal, solo que no me esperaba ver ese lado “humano” del Depredador, pues desde el inicio, lo hemos visto como un personaje amenazante, que ve a todos como presas para su colección, pues cruzarte con alguno de ellos, prácticamente, era una muerte segura. Aquí, pasa todo lo contrario. No vemos grandes batallas ni destripamientos, con cuerpos colgando de los árboles o alguna cosa parecida, sino una travesía por el planeta, conociendo, otras características, nunca antes examinadas por parte de los realizadores, ya que si, al principio, cierta fórmula funcionó, porque cambiarla, y eso es lo que ha sucedido con la saga durante todo este tiempo.
No obstante, y esto es algo personal, me hubiera gustado ver algo de esos, otros depredadores en esta cinta, pero se entiende el porqué, pues como se sabe, ahora el estudio detrás de ella es Disney y ya no Fox. Para empezar, esta es la primera película del Depredador en recibir la clasificación PG-13, y no por el hecho de que no haya sangre, violencia, etc, sino porque no hay humanos en ella. La sangre de los Depredadores es verde y la de los androides es blanca, así que no hay motivo para alarmarse por grandes charcos rojos en algún momento. Y por otro lado, Trachtenberg, debe tener la idea de cambiar un poco el estilo, no completamente, pero si ciertos aspectos que hagan que la saga, no sea vista solo por un público adulto, sino también por uno más joven, y este filme es un buen comienzo, ya que esta es la primera vez que se puede decir que el Depredador tiene todos los aspectos para convertirse en una película familiar.
La inclusión de la androide Thia, interpretada por Elle Fanning, le da cierta frescura a la historia, pues es un personaje con alma, a pesar de ser un androide valga la redundancia, dándole dinamismo a todo, y claro, su presencia se hace fuerte al ser alguien jovial, con ganas de vivir aventuras, aunque claro, primero hay que buscarle su otra mitad para ello, ya que su cuerpo, en la mayor parte del filme la vemos solo hasta la cintura, sin sus piernas. Ese es el primer objetivo. Y luego tenemos la presencia de una criatura del lugar, apodada como Bud, quien ofrece momentos divertidos por varios pasajes del filme, Podríamos decir que los tres juntos, forman una especie de ‘Guardianes de la Galaxia’, término que no sería nada raro, pues el título también pertenece a Disney, y de seguro que “sugirió”, que algo de ellos esté presente. No tendré las pruebas, pero tampoco tengo dudas.

Depredador: Tierras Salvajes, puede ser vista como un reinicio, por así decirlo, dentro de la saga, o, y esto, dirigido para el sector que creció con ella, como un verdadero pecado, pues gran parte de lo que aquí se vio no representa al Depredador, más que solo el traje. Es un filme que puede generar en una discusión entre ambos bandos, y quisiera ser parte de ello porque es un tema muy interesante, pero por ahora, esta es la dirección que, podría tomar la franquicia. Si fue un acierto, o no, esta decisión la sabremos con el tiempo.
Por último, tendremos que esperar cuales son sus próximos proyectos al respecto, y además, se habla que alguien del pasado podría estar de regreso. Ver para creer, pero mientras tanto, habrá que darles la bienvenida tanto a Dek como a Thia, pues están destinados a que sus personajes se conviertan en parte de la cultura pop, gracias a algunas compañías de figuras de coleccionismo para empezar (te estoy viendo Neca).
Calificación: 3.2 de 5

Co-Fundador y Director de Exorcine. Profesional en Ciencias de la Comunicación. Redactor y Editor de Videos. Fanático del Cine de Terror




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